MARES MONOPARENTALS

A Món Petit volem parlar dels diferents tipus de família. Cada vegada és més habitual veure homosexuals amb fills, famílies múltiples, famílies adoptives o famílies monoparentals. Avui parlem amb tres dones valentes i fortes que van decidir viure aquesta gran experiència sense tenir una parella estable. Són mares monoparentals que van decidir recorre a la medicina per fer realitat el seu somni, tenir un fill.

A banda expliquem el cas de l’Elena Lopez, mares soltera que ha donat a conèixer el seu cas a través de les xarxes socials, per tal de poder ajudar a altres mares. Ella va ser mare soltera a través de la Seguretat Social als 33 anys i te un nen preciós de 3 mesos que es diu Alejandro.

La recuperació post part

MÓN PETIT

En la primera secció de Món Petit hem parlat del post part, una etapa bonica però moltes vegades complicada, el cansament, el no dormir, les hormones, la lactància i els canvis en el nostre cos, fan que moltes dones pateixin depressió post part. Avui hem parlat de tot això a A tota Pantalla i de com recuperar-se. Aquí ho teniu:

No siempre es fácil quedarse embarazada

Como sois muchas las que a veces me contáis que os cuesta quedaros embarazadas, aquí os dejo mi reseña sobre la pulsera @avawomen_esp ,ojalá pueda ayudar a muchas mujeres a conseguir el sueño de su vida, tener un bebé. Ya sabéis que me encanta probar todo tipo de gadgets y más si son de maternidad 🙂  Os dejo el vídeo para que descubráis más. 

También os dejo un código de descuento de 50€ : AVAFERRER  que podréis canjear en su web www.avawomen.com/es

 

 

 

VESTIDOS IGUALES

Soy de esas madres que en su día dijo “nunca voy a vestir a mis hijos iguales”… y ahora me veo buscando por internet todas aquellas marcas que tengan ropa para vestir a mis hijos con el mismo look. Y no es una tarea nada fácil teniendo niña y niño.

La verdad es que en invierno me da más igual, pero no sé porqué en verano me encanta verlos igualitos. ¿No os pasa?

Hay marcas clásicas como Nanos, Neck&Neck o Gocco que te ofrecen esta posibilidad. Pero hoy quiero enseñaros algunos de mis marcas preferidas y mis últimos descubrimientos de pequeños fabricantes. Todas ellas fundadas en mi ciudad, Barcelona y que cuidan mucho el diseño y la calidad. He comprado en las cinco, antes de hacer este post para poder tener una visión real y estoy encantada.

TINYCOTTONS

Empezó en 2012 con una pequeña tienda en Rambla Catalunya esquina Consell de Cent. La descubrí en 2014 y me enamoró. Esta marca de estilo gráfico y natural ofrece productos cómodos en algodón Pima para niños de 0 a 8 años!

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BÚHO BARCELONA

Quizá es la mas conocida de todas. Búho es colores llenos de matices, estampados exclusivos, tejidos suaves y cuidados. Ropa de aire desenfadado, de líneas sencillas pero estudiadas, con un toque cálido y personal para que los niños disfruten de su ropa, sin renunciar a la comodidad.

Es la más cara de las cinco, cuesta encontrar una prenda por debajo de los 40€ pero es exquisita.

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PICKNIK

Es mi último descubrimiento y la verdad es que me encanta.

Picnik es una línea de ropa diseñada con amor para niños de 3 meses a 8 años. La colección se compone de prendas de calidad hechas de telas suaves, formas cómodas, colores de moda y algo muy especial: impresiones deliciosas inspiradas en ilustraciones antiguas, dando a cada prenda una sensación vintage suave. Picnik es una pequeña marca hecha localmente en Barcelona y sus creadores esperan verla crecer. Así que yo también lo espero, pero por favor NO subáis precios si os va bien 😉 se agradece encontrar cosas bonitas con precios asequibles.

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BEANS BARCELONA

Su filosofía es trasladar el “easy wear “  al mundo del bebe, por esta razón trabajan con especial cariño los básicos: peleles, sudaderas, camisetas…
Sus prendas están fabricadas con materiales suaves; Blancos, rosas envejecidos, la paleta de grises,  colores que denotan una armoniosa sobriedad. Y su colección está destinada a bebes de 0 a 3 años.

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PIÑATAPUM

Seguramente es la más sencilla de todas, pero no por esto deja de ser especial. Las camisetas de PiñataPum, están concebidas a través de la técnica del tinte en prenda apostando por colores vivos que se combinan de forma creativa con el imaginario colectivo del verano, las vacaciones, el calor, la playa y el mar.

El tejido de las camisetas es 100% de algodón, son todas unisex y se producen de forma local casi… ¡artesanal!

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¿Conocéis alguna marca como estas?

¿Romper tabúes o crear polémica?

Hoy quiero hablar de las polémicas declaraciones de Samanta Villar, a raíz de la publicación de su último libro, y que tantos ríos de tinta ha hecho correr. Esta última semana he podido leer muchos artículos y cartas dejándola a la atura del betún y otras felicitándola por sus “honesta y sinceres palabras”. Con este artículo no quiero juzgarla, ni criticarla, solo quiero expresar mi reflexion sobre sus palabras.

No he leído el libro (ni lo voy hacer), evidentemente cada una vive la maternidad de una forma muy distinta. No voy a negar, como ya he dicho en muchas ocasiones, que los primeros días, semanas e incluso meses de la vida de nuestros hijos son muy duros. Y más si tienes gemelos como en su caso.

Que conste que soy la primera que hubiese agradecido que alguien me contara algunas verdades sobre el postparto. Nos preocupamos mucho por el día del parto:  ¿Me dolerá? ¿Sabré respirar? ¿Sabré empujar?… Vamos a clases donde nos explican como será ese día, pero nadie nos cuenta como será el después. Yo a mis amigas embarazadas siempre les digo que no se preocupen por el parto, que son tan solo unas horas, pueden ser más o menos, pero tienen un final. A partir de allí empieza el resto. Una carrera de fondo, donde apenes duermes, comes o te duchas. Una carrera donde a veces te sientes tremendamente feliz y a veces la persona más triste del mundo (el cóctel hormonal que vivimos es de lo más heavy que he experimentado). Pasas de reír a llorar en segundos y en muchas ocasiones te desesperas. Estas muy cansada y te duele todo, apenas conoces esa personita que depende solo de ti y que por el momento lo único que hace es robarte tiempo. Yo he llegado a llorado de sueño. Pero aun así no lo cambio por nada del mundo.

El sentimiento que me despiertan las palabras de Samanta no es otro que tristeza. Qué pena que esté viviendo la maternidad de esta forma y qué pena que el día de mañana sus hijos lean coses como estas: “Tener hijos es perder calidad de vida. Yo no soy más feliz ahora de lo que era antes”. “Es mejor ser tía que madre, porque la libertad personal permanece intacta“.

Sé que hay madres que se arrepienten de haber tenido hijos (conozco alguna). Ser madre es hacer sacrificios, renunciar a muchas coses y decir adiós a tantas otras, y no todo el mundo está preparado, ni dispuesto, a hacerlo. Por otro lado también conozco a mucha gente que ha decidido no tener hijos precisamente por qué no quieren renunciar a su vida, o simplemente porqué no quieren tenerlos. Y es totalmente lícito. No estamos obligados a tener descendencia.

Pero este no es el caso de Samanta, se lo pensó y mucho: abortos, in-vitros, donación de óvulos, etc…  no me creo que no lo deseara con todas sus fuerzas, por ahora, hacer afirmaciones como esta: “Abandonemos ya esta idea de que la maternidad es el último escalón en la pirámide de felicidad de una mujer”. Veo en sus palabras un ápice de querer crear polémica. No me creo que después de todo lo que le costó quedarse embarazada, e incluso seguro que llegó a obsesionarse, su ideal de felicidad no pasara por tener a sus bebés.  Me parece además una falta de respeto a todas esas madres qué, como ella, lo desean con todas sus fuerzas y no lo consiguen.

“Ahora ya es demasiado tarde, ahora soy madre y hay que apechugar”. ¿Romper tabús o crear polémica? No sé realmente lo que pretende pero si de verdad piensa todo lo que dice, me parece muy triste que después de todo el esfuerzo, ilusión y ganas que puso en tener a sus pequeños, ahora estos le resulten una carga y un estorbo.

Para mi ser madre no es esto, ni mucho menos, para mi ser madre es todo, es mi vida, mi pasión, mi inspiración, mi motor. Yo no me imagino mi vida sin mis hijos. Repito, es verdad que los primeros meses son muy duros, pero el amor y la felicidad que te dan los hijos no es comparable con nada del mundo. Para mi tener hijos no es tener más o menos calidad de vida, es tener una vida distinta, una vida llena de un amor incondicional e incomparable. Una vida que te enseña a pensar antes en los demás que en ti misma: te vuelves más generosa y menos egoísta. Una vida que darías por ellos sin pensarlo ni un segundo. A mi ser madre me ha hecho mejor persona. Yo sí que soy más feliz ahora que antes de tener a mis hijos.

Me sabe mal que para ti no seas así Samanta.

¡MAMÁS EMPRENDEDORAS!

 

Hoy quiero hablar de un fenómeno que vengo observando des de hace tiempo a través de blogs e Instagram: Madres que se reinventan. Cada vez son más las mujeres que al tener un hijo se replantean “su vida profesional” y acaban creando proyectos tan bonitos como los que hoy os quiero presentar.

Madres que han empezado hacer “cosas” para sus peques y que al final han decidido comercializarlo. Mujeres valientes que no han vacilado al crear su propia marca. Mamás emprendedoras. Hoy os presento a cinco, pero hay muchas más. Aquí mi pequeño homenaje a estas mamás que admiro.

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El cáncer de mama

“Una de cada ocho mujeres sufrirá cáncer de mama” me dijo un día Elena, mi ginecóloga. Y a ELLA le tocó, con tan solo 34 años.
Hoy, en el día mundial contra el cáncer de mama os traigo su testimonio, el de mi amiga y ginecóloga que por desgracia le ha tocado vivir esta experiencia. Espero que este humilde artículo pueda ayudar y difundir lo que significa esta terrible enfermedad. Gracias Elena por dejarme escribir tú historia y por compartir tus vivencias, para que sirva de ayuda a muchas mujeres que como tú, un día se descubrieron un bulto en el pecho. Os aseguro que este articulo está escrito des del corazón y entre lágrimas.

Era lunes por la noche, cuando saliendo de la ducha se notó un bulto en el pecho izquierdo, así que al día siguiente al llegar a la clínica lo primero que hizo fue hacerse una eco mama, y allí vio que ese bulto no tenía buena pinta. “En ese preciso momento empezó la pesadilla, fue un infierno de pruebas, pinchazos, resonancias… no me podía creer que me estuviera pasando a mí.” Una situación de incertidumbre y miedo que viven todas las mujeres que han pasado por ello. “En el momento que tu médico te dice que tienes cáncer te invaden un montón de  preguntas ¿Por qué a mí? ¿Y ahora que voy hacer? ¿Se me caerá el pelo?….” Pero por encima de todas ellas, hay una pregunta aterradora que va unida a la palabra cáncer: ¿Me voy a morir? “Eso fue lo primero que le pregunté a mi doctor.” La supervivencia por cáncer de mama ha mejorado notablemente en los últimos 20 años, aunque por desgracia siguen habiendo casos de mortalidad.

“Recuerdo que cuando me confirmaron que tenía un tumor, llamé a mi madre y le dije: Mamá tengo cáncer, ven. En esos momentos necesitas más que nunca el apoyo de la gente que te quiere para sentirte arropada y empezar asimilar lo que te está pasando. Un proceso largo que no es nada fácil, porqué te torturas preguntándote él ¿Por qué a mí? Y no existe respuesta. En ese momento dejé de ser médico para convertirme en paciente.”

Al cabo de siete días del diagnóstico, empezó la quimioterapia, que consistía en doce sesiones las doce primeras semanas y luego cuatro sesiones cada veintiun días. “La quimio es muy dura, pero tienes dos opciones o quedarte en casa y llorar y llorar y llorar… o coger el toro por los cuernos e intentar sobreponerte…y es lo que hice.” Su fuerza de voluntad y sus ganes de salir adelante hacían que al día siguiente de sus sesiones de quimio se fuera al gimnasio, una forma de despejar la mente, estar en forma para afrontar la siguiente sesión y no quedarse en casa lamentándose. “Cada semana hacia un esfuerzo sobrehumano por levantarme de la cama y salir de casa, pero tenía que hacerlo para intentar seguir con la vida que lleva antes. Mi único objetivo era ganarle la batalla al cáncer y me aferraba a vivir. Intentaba ser normal, por mí, pero sobre todo por las personas que estaban a mi alrededor.”

Aunque la vida no es la misma que la de antes, el cáncer te cambia, mentalmente y físicamente. Esta es una de las partes más duras, el cambio físico. Elena, como la mayoría de las mujeres, es presumida, le gusta arreglarse, pintarse y sentirse guapa. Además tenía uno de los pelos más bonitos y brillantes que he visto nunca. “Cuando vi que se me empezaba a caer el pelo no me quería ni duchar, me daba miedo lavármelo porqué sabía que se me caía a mechones. En ese momento no sabes si quieres peluca, pañuelos… no tienes ni idea… y alguien me dijo: si amiga, tú quieres una peluca.  Así que me compré una y me rapé!”

Evidentemente la parte médica es muy importante, pero está claro que el tema estético también lo es y nadie está preparado para sufrir un cambio tan radical de la noche a la mañana. A nadie le gusta mirarse al espejo y no reconocerse. “Para mi estar calva no fue lo peor. Lo más duro fue quedarme sin cejas. Sin ellas pierdes la expresión de la cara y se apaga la mirada.”

Luego está el malestar y los sofocos. La quimio es veneno y lo mata todo, lo malo y lo bueno “Me ardía el cuerpo por dentro. Sabía que se me iban a caer las cejas porque me quemaban, notaba como el veneno naranja llegaba hasta mi cara.”

Son muchos los efectos secundarios, y a cada una le afectan de manera distinta. Para Elena,  los sofocos fueron muy duros, pero gracias a la acupuntura pudo sobre llevarlos mejor. Y es que nadie te sabe decir, exactamente, lo que te va a pasar.  “Cuando te enteras que tienes cáncer, te sientes perdida, no solo a nivel medico (y eso que ella es ginecóloga), sino también con todo lo que conlleva, y no sabes por dónde empezar ni dónde acudir.”

Después de cinco meses acabó la quimio y a la semana la operaban. Esta es la segunda gran parte del cáncer de mama.

Elena decidió sacarse los dos pechos porque no quería volver a pasar por lo mismo y reconstruírselos en la misma operación. “La cirugía no me daba miedo, para mí era como un alivio, la parte final del proceso.” Pero no fue así. Después de la operación vino la radioterapia que le necrosó la piel de la mama y tuvieron que volverla a operar. “Cuando el médico me dijo que tenía que volverá  pasar por el quirófano me derrumbé, fue el debacle. Tras la cirugía y los buenos resultados de la anatomía patología, en mi mente, todo se había acabado, estaba superando mi duelo. Y eso fue como volver al infierno. No estaba preparada para ello.”

Los pechos son una parte muy importante para las mujeres, son  nuestro símbolo de la feminidad y conllevan una implicación psicológica que va mucho más allá de lo físico. A Elena casi no se le notaban las cicatrices de la primera intervención, pero sabía que esta segunda cambiaba por completo el escenario. Tuvieron que sacarle un injerto de piel y musculo de la espalda para ponérselo en los senos. “Al principio no era capaz de mirarme desnuda al espejo, pero pasan los días y no te queda otra. Con el tiempo vas viendo que no están tan mal y te acostumbras a tu nuevo cuerpo. Si tengo cicatrices en los pechos, pero todos tenemos alguna que otra cicatriz. A día de hoy las cejas, las pestañas y el pelo ya me han crecido, incluso se me vuelve a enredar (se ríe). Me vuelvo a  mirar al espejo y me veo guapa. Vuelvo a ser yo, con el pelo corto, pero el yo físico. La Elena de antes nunca volverá. Creo que ahora, soy la mejor versión de mí. La madurez en la vida te lo dan los años vividos o las experiencias vitales. Y la experiencia vital que me ha tocado vivir, a los 34 años, me ha cambiado por completo. A veces aun  pienso que todo esto ha sido un mal sueño, pero ha pasado de verdad. Sigo con la medicación que me deja menopaúsica y es durísimo… te duele todo… pero como ya sé que va a ser así, le doy la vuelta a la tortilla e intentó verle el lado positivo. Por ahora tengo controles cada 3 meses y sé que voy a convivir el resto de mis días con mis cicatrices, físicas y emocionales.”

Elena se queda con una frase que oyó un día: “Dicen que el tiempo cura las heridas, no estoy de acuerdo, las heridas perduran. Con el tiempo la mente, para proteger su cordura, las cubre con cicatrices y el dolor se atenúa, pero nunca desaparecen.  Es muy grave y muy fuerte lo que conlleva el cáncer y nunca olvidaré ni un solo día de este infierno vivido. He tenido la gran suerte de tener a mi lado, en todo momento, a mi familia y amigos, sin los cuales no lo habría superado. A veces me dicen que soy valiente y fuerte, pero no lo soy más que cualquier mujer que pasan por esto. Todas ellas lo son auténticas luchadoras. Yo aprendí a ver el lado positivo a las cosas, aunqué en muchos momentos con esta enfermedad te parezca mentira poder encontrarlo.”

A Elena le ha cambiado la vida, pero también a toda la gente que lo hemos  vivido con ella, porqué el cáncer lo padece uno pero lo sufren todos. Gracias Elena por  enseñarnos a apreciar lo verdaderamente importante en la vida y por enseñarnos a disfrutar de cada momento vivido.