SUS PRIMERAS VECES

Te cuentan muchas cosas sobre la maternidad, muchas historias, situaciones y vivencias. Pero hasta que no vives esa experiencia en tus propias carnes no sabes realmente lo que significa ser madre. Hoy os quiero contar algunas de mis vivencias y momentos que sé que no se me olvidaran en la vida.

Tengo una libreta, negra pequeña que siempre me acompaña, des de antes que naciera mi pequeña princesa e intento apuntar anécdotas, momentos, sensaciones, sus primeros logros y sus primeras palabras. Así que hoy la abro para vosotras para compartir algunos de esos preciosos momentos.

Sin títuloEmpecé esta libreta con sus primeras patadas. La primera vez que la sentí dentro de mí. Estaba de casi cinco meses y una noche tumbada en la cama mientras mi marido ya dormía a mi lado, me saludó por primera vez. Evidentemente despertré a Pipo (mi marido) y aunque el tardó aún algunos días en notarla me hizo ilusión compartir ese momento con él. También intento capturar los momentos importantes de su vida, hoy en día tenemos la gran suerte que nos acompaña a todas partes una cámara de fotos, así que podemos inmortalizar esos instantes. Como este video que grabé cuando aún estaba en mi barriga y que ahora cuando lo veo aún me pregunto cómo puede ser que en mi vientre se creara esa personita tan maravillosa.

Al nacer India, una de las primeras cosas que apunté fue su primera sonrisa. Eran las tres de la madrugada, hacia pocas horas que le había dado la última toma y oí como con un hilo de voz me decía que teníahambre. Mi hija nunca ha sido de despertarse por la noche llorando, se despertaba y oías como se quejaba en voz baja. A veces esa vocecita se mezclaba con los sueños y tardaba un buen rato en reaccionar. El caso es que ese día me incorporé para cogerla, y al ver mi rostro me sonrió. Fue mágico. Como una recompensa a tantas noches en vela. Y a partir de allí cada noche y en cada toma sonreía al verme asomarme en su cuna. Aun hoy me devuelve esa sonrisa cada mañana cuando la voy a buscar en su habitación. No es una simple sonrisa, para mí es un regalo.

Una de las cosas que me sorprendió más de la maternidad es que en pocos días conoces a esa personita a la perfección. Cuando te dan a tu hijo en brazos por primera vez, es un auténtico desconocido. No sabes si será dormilón, llorón, si será tragón o si tendrácólicos. Pero en menos de una semana sabes que quiere cada vez que llora. Parece mentira pero distingues perfectamente el llanto de hambre, con el de sueño con el de “tengo el pañal sucio”. Y eso solo te pasa con tu hijo, por muchos llantos que oigas de otros bebés solo entiendes el lenguaje de tu pequeño.

Momentos importantes que también tengo apuntados son cuando se sentó por primera vez, el primer día que comió fruta, cuando le salió el primer diente, la primera vez que gateó y sus primeros pasos con casi 11 meses.

Sin título

Su primera palabra fue “papá”, palabra que dijo bastante antes que “mamá”, supongo que le era más fácil. Muy pronto dijo las palabras “si” y “no” y poco a poco ha ido aprendiendo un amplio vocabulario para un bebé de su edad.

Conoce a todos los miembros de la familia y una cosa sorprendente mucho es que sabe perfectamente quien forma parte de la familia de mi marido y quien es miembro de la mía. Nunca cuando los nombra los mezcla. Es más, cuando le decimos que vamos a comer a casa mis padres ella en seguida te cita todas las personas de mi familia (mis padres, mis hermanos..) en cambio sí le preguntas si estará Alma ( mi sobrina por parte de mi marido) o la hermana de Pipo, sin vacilar, te dice un contundente NO.

Ahora ha empezado a crear “mini frases” juntando dos palabras: “no més” (no mas) “no toca” (no tocar) “no va” (no funciona)… Y ha descubierto una palabra que utiliza mínimo 20 veces al día: MIO.

Si antes decía que acabas entendiendo su llanto, algo parecido pasa con el vocabulario. Los padres nos convertimos en traductores de nuestros hijos porqué somos los únicos capaces de descifrar sus palabras.

A veces cuesta apuntar todas estas cosas, hay días que caes rendida en el sofá y no tienes fuerzas para coger esa pequeña libreta y escribir sus logros. Pero vale la pena porque el día de mañana cuando tu hijo sea mayor y vea con el amor que has ido apuntando cada una de estas vivencias seguro que le gustará. Es más, creo que dentro de unos años cuando yo lo lea de nuevo reviviré estos momentos tan especiales. Aunque como he dicho antes hay cosas, como su primera sonrisa, que nunca se olvidan.

Feliz semana!

Twitter: @laiaferrer Instagram: Laia Ferrer

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