UN SÁBADO CUALQUIERA

No hay nada mejor que poder pasar un fin de semana en familia. Trabajo muchos sábados y domingos, así que los que libro los aprovecho al 100% des de primera hora de la mañana. Así es un sábado cualquiera des de que uno se convierte en padre…. Señores y señoras carguen las pilas por qué aquí no hay tregua.

LA MAÑANA

Soy dormilona, me encanta levantarme tarde de la cama. Recuerdo esos fines de semana que a las once de la mañana seguíamos haciendo el vago entre sabanas. Eso se acabó. Ahora entre 8 y 8.30 empieza el día, es increíble la energía con las que se levantan los niños. Yo necesito mi tiempo para despertar, voy zombi la primera media hora, mi hija no. Solo sacarla de la cuna ya nos señala los juguetes o me dice ¿”pintem”? (pintamos). Ella tiene la virtud de despertarme de golpe como si me tiraran un jarrón de agua fría. Así que me planto a las 8 de la mañana jugando a muñecas, al escondite o haciendo un súper dibujo de un caracol, un sol o una mariposa.

Y lo mejor de todo, es que no me importa no poder dormir más. 

PLANES DE MAÑANA

Otra cosa que cambia son los planes con los amigos. Pasas de las cenas a las comidas. Y siempre buscando un sitio donde los más pequeños puedan correr.

Este sábado lo aprovechamos para pasar el día en Collserola, concretamente en el Restaurante Can Castellví. Decidimos ir allí con un grupo de amigas, todas con hijos de la misma edad que India, porqué tienen una pequeña granja para que los niños puedan ver de cerca los animales. Somos de ciudad, así que en pocas ocasiones pueden disfrutar de los conejos, patos o caballos. A mi hija le encanta el mundo animal, sus cuentos favoritos son los que salen todo tipo de animales y siempre que en la tele sale alguno o incluso hacen algún documental se queda embobada. Vivimos en un ático y su mayor afición es salir a la terraza para ver volar los pájaros, o “piu-pius”, como ella les llama. Así que imaginaros su cara al verlos allí en vivo. Sus ojos abiertos como platos y no paraba de decir “uauu, ualaaa” toda emocionada. La verdad es que la granja no está demasiado cuidada, un poco sucia y muchos animales encerrados en jaulas pequeñas (dan un poco de pena) pero claro esto ella ni lo vio. Solo tenía ojos para ellos y manos para darles comida. Solo por ver su cara valió la pena.

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LA HORA DE LA COMIDA

Comer cuando tienes hijos se convierte en una misión imposible. Me encanta ir a comer fuera, ya sea en un restaurante o en casa de amigos o familiares, pero últimamente da igual que me den caviar o una simple tortilla por qué no lo saboreo como es debido. Me siento en la mesa, con India a mi lado (si tengo suerte en una trona) y me paso más de media comida prestándole más atención a ella que en el resto de la mes. Que si le doy unos colores y una libreta para que pinte, que si casi tira el vaso, que si quiere un poco de mi comida, agua, pan, agua, etc… Total que como menos que nunca. A la que me doy cuenta los calamares que había para compartir ya no existen y de la ensalada que habíamos pedido solo quedan los restos de aceite.

IR DE COMPRAS

Llega la tarde del sábado y decides ir de compras, porque está llegando el buen tiempo y quieres renovar un poco el armario. Des que tengo a la peque siempre que voy de shopping, acabo comprándole ropa para ella. Entro en el Zara, toda convencida que no iré a la sección de bebés… pero es el primer sitio donde acabo yendo, como si un magnetismo extraño me arrastrara hacia allí. Y esto muchas veces pasa des de que estas embarazada. El otro día cenando con una amiga que espera una niña, me confesó que su hija ya tiene más ropa que incluso ella misma. Y es que es inevitable.

Y eso que me juro y me perjuro que no caeré de nuevo en la tentación…pero me es imposible!!

Aquí dos de mis últimas adquisiciones. Unas gafas de sol, algo importantísimo para poder proteger los ojos de los peques y el segundo, por los días que aun hace un poco de frio, estos bonitos calcetines:

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Y POR LA NOCHE….

Y después de estas jornadas maratonianas que empiezan a las 8 de la mañana, llega la noche. Y como es sábado preparas una cena románica con tu marido, con una película que previamente habéis escogido los dos con el fin de desconectar un rato y…. en menos de cinco minutos estas en el limbo!! Señoras no sé si también os pasa a vosotras pero, no aguanto ni diez minutos de una película o serie. Últimamente me duermo cuando aún están apareciendo los créditos… y mi pobre marido acaba viendo una película (que muchas veces he escogido yo) solo!!! Eso sí permanezco dormida a su lado hasta que termina… al menos le hago compañía 🙂

Esta fue la última película que “vi”, os al recomiendo, el inicio de la peli me gustó…

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Pero a pesar de no dormir lo suficiente, de no disfrutar de las comidas, de ir con ropa de hace dos temporadas y de no terminar ni una sola película, eres la mujer más feliz del mundo porque UN SABADO CUALQUIERA se convierte en UN SABADO ESPECIAL siempre que lo pases al lado de tu hijo.

Feliz semana!

Twitter: @laiaferrer Instagram: Laia Ferrer

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