PARTO POR CESÁREA

Hace unos meses ya os conté en “Carta a mi ginecóloga” como fue mi primer parto. Un parto inducido que aunque, Elena, mi ginecóloga, hizo todo lo que pudo para que fuese un parto natural, acabo en cesárea. Y una cesárea, acostumbra a ser frustrante.

Me había preparado mucho para tener un parto natural e incluso iba preparada para tener un parto sin epidural. Pero hay situaciones que no podemos controlar y que no dependen exclusivamente de nosotras, y el parto es uno de ellos. Creo que debemos dejarnos llevar y aconsejar por los profesionales que nos rodean, ellos saben mejor que nadie lo que nos conviene. Pero si tu parto mágico e ideal, que has estado soñado los últimos nueve meses, acaban con un corte en el pubis, es frustrante. O al menos para mí lo fue.

No sé si este sentimiento lo compartiréis las que también hayáis pasado por una cesárea, pero te sientes como que has sido incapaz de dar a luz, que ese momento tan bonito y doloroso de empujar para ayudar a tu bebé a salir de ti no lo has vivido!

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Aun ahora, después de dos años,cuando escribo estas líneas no puedo evitar que se me nublen los ojos con un sentimiento de tristeza por no haber podido vivir ese preciso momento.  Y eso que mi parto fue muy bonito gracias precisamente a los profesionales que estaban allí, bueno y a mi marido “of course”, sin el no habría sido lo mismo.

Ahora, como ya sabéis, vuelvo a estar embarazada, de 32 semanas y con mi pequeñín de momento de nalgas. De hecho se ha pasado todo el embarazo con la cabeza arriba y el culete abajo, parece un buda todo el día meditando. Normalmente a estas alturas ya se han dado la vuelta, se que aun me faltan 8 semanas y que nada es imposible, pero ya me han dicho que los bebés que están en una misma posición durante todo el embarazo difícilmente se mueven. Total que yo que soy MUY pero que MUY cabezota voy a intentar por todos los medios que se la dé. Este viernes empiezo un protocolo de acupuntura y eso que la odio, no me gusta nada tener durante 1hora todo de agujas clavadas en mi cuerpo, me estresa.

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También me he informado sobre algunos osteópatas especializados en embarazadas que pueden ayudar que el bebé se dé la vuelta e incluso he buscado información sobre la moxibustión, una palabra que hasta ahora desconocía.  Es una técnica que consiste en aplicar con un puro de moxa o carboncillo calor en un punto del dedo meñiques del pie de la embarazada, el cual es un punto de acupuntura. Esto estimula la producción de hormonas maternas que favorece que el revestimiento uterino se contraiga, lo que estimula la actividad fetal. Por lo general la futura mamá nota movimiento en seguida incluso durante la primera sesión. El acupuntor suele explicar la técnica a los padres para que en casa sigan realizando esta técnica en casa, es recomendable hacerla durante la semana 32 a 35.

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Y luego está el remedio de las abuelas que decían que debías fregar el suelo de casa a  cuatro patas. Así que a la mínima que puedo ya me veis por casa al más puro estilo gatuno 🙂

En fin que por intentarlo que no sea. No quiero otra cesárea, me gustaría saber y sentir lo que es un parto natural y poder ayudar a mi hijo a nacer. Aunque si al final, por el motivo que sea me la tienen que hacer supongo que será porqué mi bebé ha decidido nacer así.

QUIERO CONFESARME….

Ayer mientras comía con dos amigas salió un tema que para muchas mujeres es un tabú, el aborto. Y no hablo de la interrupción voluntaria del embarazo, sino de los abortos espontáneos, aquellos que sin saber porque pasan y producen una gran pena en la mujer que los sufre. Así que hoy quiero confesarme: Yo también sufrí un aborto.

Fue en mi primer embarazo, hacia poco que nos habíamos casado y decidimos tirarnos a la piscina. Los dos teníamos muy claro que queríamos formar una familia, así que no nos lo pensamos e hicimos diana a la primera. Tengo que confesar que en este sentido tenemos mucha suerte ya que en las tres ocasiones que nos hemos puesto nos hemos quedado casi sin darnos cuenta. El caso es que nunca sabes cuánto te va a costar hasta que te pones. Todo el mundo te dice que lo normal son unos seis meses y más si has estado tomando pastillas anticonceptivas mucho tiempo, como era mi caso. Así que pensaba que no sería tan fácil, pero primer mes sin la píldora y ya no me vino la regla.

Os podéis imaginar la ilusión de ver, por primera vez, tus dos rayitas en el “palito”: SERESMOS PADRES!!!!

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En ese momento y casi sin querer empiezas a imaginar y a planificar tu futuro con un hijo entre brazos. Nunca se me pasó por la cabeza el hecho de que podía sufrir un aborto.

Llamé al ginecólogo y me dio cita para la semana 8, momento en que ya se puede ver el feto y escuchar su corazoncito latir (uno de los momentos más emocionantes y esperados). Con algunas nausees y mucho sueño llegó el esperado día, el día de nuestra primera ecografía. Íbamos a ver a nuestro bebé. Pero el día no fue como esperábamos…

Teníamos eco a las 15:30, llegamos un poco antes, esperamos. El doctor llegó tarde porque venía de asistir a un parto. Nos hicieron pasar a la sala, me tumbé en la camilla, con una pierna a cada lado y vino el ginecólogo. Pipo y yo nos mirábamos emocionados… pero de repente, cuando apenas había pasado medio minuto, el doctor me dijo:

 “Laia me sabe mal pero esto no va…” 

…¿Cómo? ¿He oído bien? ¿Qué significa que no va?…

Sus palabras no se me olvidarán, fueron como un jarrón de agua fría. ¿Cómo puede ser? Nuestra ilusión y emoción se transformó en una profunda tristeza, y empecé a llorar. El doctor me contó que no había latido, que había sangrado  y que estaba sufriendo un aborto espontaneo. Así que esa misma tarde me ingresaron en el hospital y por la noche, alrededor de las 8 me practicaran un legrado.

Es difícil describir esa sensación. Es como si te arrancaran una parte de ti. Te arrancan la ilusión y tus planes de futuro. Es muy extraño, pero te quedas como vacía. Los días siguientes los recuerdo con mucha tristeza, lloré mucho y me costó asimilarlo. Supongo que cada uno lo vive de manera diferente. También depende de si es tu primer embarazo, si has tenido otros abortos, si estabas de pocas o muchas semanas, de si lo habías comunicado a la gente más cercana, etc… En cierto modo es como pasar un periodo de luto.

Sé que hay situaciones mucho peores en la vida, pero no es nada agradable pasar por esta experiencia.  Muchas mujeres lo esconden, porque en cierto modo se siente frustradas y culpables, pero es algo más habitual de lo que pensamos, una de cada cuatro mujeres pasa por esta mala experiencia. De hecho ayer, comiendo con mis amigas, salió el tema porqué las tres hemos sufrido un aborto.

Como dice mi marido, la naturaleza es muy sabia. Él siempre lo compara con el limonero que tenemos en la terraza de casa, produce cientos de mini limones de los cuales se quedan muchos por el camino y solo unos pocos llegan a ser frutos. Lo mismo pasa con los humanos, si la naturaleza decide que ese embrión no tiene que tirar adelante, por algo será.

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Ahora pasado el tiempo, en parte, doy gracias por haber tenido ese aborto, porqué sin él India no sería India. Seguramente habría tenido otro hij@ al que querría con locura, pero no sería mi niña.

Con esta humilde “confesión” solo quiero solidarizarme con las mujeres que habéis sufrido un aborto y enviar un mensaje de esperanza a esas que estáis pasando por la misma situación que un día pasé yo.

Feliz fin de semana de tres días!!!!