Volverse a enamorar

Hace demasiados días que no escribo… pero tengo un motivo de peso, concretamente de 3 kilos y medio que se llama Nico. Sois muchas las que os habéis interesado por mi y por saber cómo fue todo, os doy infinitas gracias y os pido disculpas por no haber escrito antes, pero han sido unas Navidades de locos, felices pero locas.

El pasado 21 de diciembre fue uno de los días más felices de nuestra vida, el día en que conocimos a nuestro príncipe, el día en que nos convertimos en padres por segunda vez, el día en que le dimos a nuestra hija el mayor regalo que le podíamos dar, un hermano, el día en que me volví a enamorar. Nico, nació por cesárea, ya sabéis que quería un parto natural, pero no pudo ser, algún día ya os contaré con más detalle cómo fue. Solo deciros que fue una cesárea respetada y muy bonita, una cesárea especial por muchos motivos y una cesárea llena de sentimientos. Y todo esto gracias a mis ginecólogas y amigas la Dra. Elena Fernández y la Dra. Stefanie Redón y gracias también a nuestro amigo y anestesista el Dr. Juan Pablo Oglio. Gracias chicos de corazón, sin vosotros no habría sido lo mismo. Ojalá todo el mundo pudiera contar con profesionales como vosotros.

Y evidentemente gracias también a mi marido que estuvo a mi lado des del minuto uno, dándome la mano en todo momento. Sin su amor junto a mi nada habría sido igual.

2016-01-12 19.06.41.jpg

Nunca olvidaré cada instante de este 21 de diciembre, desde las 12:00 que entré en el quirófano hasta las 12:30 que nació Nico. No olvidaré cuando le vi por primera vez, cuando me lo pusieron encima y dejó de llorar, no olvidaré su olor ni su piel mojada, o cuando abrió sus ojitos por primera vez, apenas unos segundos después de salir de mi interior, y me miró. Esa mirada penetrante que me decía: “eres tu”!

Tuve la gran suerte de que me dieran a  Nico nada más nacer, pude hacer el “piel con piel” con él durante sus tres primeras horas de vida,  los dos desnudos, des del quirófano a la sala de recuperación hasta llegar a la habitación. Pude empezar la lactancia apenas unos minutos después de nacer y todo esto junto a Pipo, los dos pudimos disfrutar de esta experiencia mágica, única e inolvidable.

Antes de que naciera Nico me preguntaba ¿Voy a sentir lo mismo que sentí cuando nació India? ¿Lo voy a querer igual? Y la respuesta es SI. Cuando vi a Nico me volví a enamorar. El amor no se divide con dos hijos, se multiplica. Así que ahora me siento afortunada porqué tengo la gran suerte de tener tres grandes amores: Pipo, India y Nico.

Prometo seguir escribiendo pronto…

Besos