¿Romper tabúes o crear polémica?

Hoy quiero hablar de las polémicas declaraciones de Samanta Villar, a raíz de la publicación de su último libro, y que tantos ríos de tinta ha hecho correr. Esta última semana he podido leer muchos artículos y cartas dejándola a la atura del betún y otras felicitándola por sus “honesta y sinceres palabras”. Con este artículo no quiero juzgarla, ni criticarla, solo quiero expresar mi reflexion sobre sus palabras.

No he leído el libro (ni lo voy hacer), evidentemente cada una vive la maternidad de una forma muy distinta. No voy a negar, como ya he dicho en muchas ocasiones, que los primeros días, semanas e incluso meses de la vida de nuestros hijos son muy duros. Y más si tienes gemelos como en su caso.

Que conste que soy la primera que hubiese agradecido que alguien me contara algunas verdades sobre el postparto. Nos preocupamos mucho por el día del parto:  ¿Me dolerá? ¿Sabré respirar? ¿Sabré empujar?… Vamos a clases donde nos explican como será ese día, pero nadie nos cuenta como será el después. Yo a mis amigas embarazadas siempre les digo que no se preocupen por el parto, que son tan solo unas horas, pueden ser más o menos, pero tienen un final. A partir de allí empieza el resto. Una carrera de fondo, donde apenes duermes, comes o te duchas. Una carrera donde a veces te sientes tremendamente feliz y a veces la persona más triste del mundo (el cóctel hormonal que vivimos es de lo más heavy que he experimentado). Pasas de reír a llorar en segundos y en muchas ocasiones te desesperas. Estas muy cansada y te duele todo, apenas conoces esa personita que depende solo de ti y que por el momento lo único que hace es robarte tiempo. Yo he llegado a llorado de sueño. Pero aun así no lo cambio por nada del mundo.

El sentimiento que me despiertan las palabras de Samanta no es otro que tristeza. Qué pena que esté viviendo la maternidad de esta forma y qué pena que el día de mañana sus hijos lean coses como estas: “Tener hijos es perder calidad de vida. Yo no soy más feliz ahora de lo que era antes”. “Es mejor ser tía que madre, porque la libertad personal permanece intacta“.

Sé que hay madres que se arrepienten de haber tenido hijos (conozco alguna). Ser madre es hacer sacrificios, renunciar a muchas coses y decir adiós a tantas otras, y no todo el mundo está preparado, ni dispuesto, a hacerlo. Por otro lado también conozco a mucha gente que ha decidido no tener hijos precisamente por qué no quieren renunciar a su vida, o simplemente porqué no quieren tenerlos. Y es totalmente lícito. No estamos obligados a tener descendencia.

Pero este no es el caso de Samanta, se lo pensó y mucho: abortos, in-vitros, donación de óvulos, etc…  no me creo que no lo deseara con todas sus fuerzas, por ahora, hacer afirmaciones como esta: “Abandonemos ya esta idea de que la maternidad es el último escalón en la pirámide de felicidad de una mujer”. Veo en sus palabras un ápice de querer crear polémica. No me creo que después de todo lo que le costó quedarse embarazada, e incluso seguro que llegó a obsesionarse, su ideal de felicidad no pasara por tener a sus bebés.  Me parece además una falta de respeto a todas esas madres qué, como ella, lo desean con todas sus fuerzas y no lo consiguen.

“Ahora ya es demasiado tarde, ahora soy madre y hay que apechugar”. ¿Romper tabús o crear polémica? No sé realmente lo que pretende pero si de verdad piensa todo lo que dice, me parece muy triste que después de todo el esfuerzo, ilusión y ganas que puso en tener a sus pequeños, ahora estos le resulten una carga y un estorbo.

Para mi ser madre no es esto, ni mucho menos, para mi ser madre es todo, es mi vida, mi pasión, mi inspiración, mi motor. Yo no me imagino mi vida sin mis hijos. Repito, es verdad que los primeros meses son muy duros, pero el amor y la felicidad que te dan los hijos no es comparable con nada del mundo. Para mi tener hijos no es tener más o menos calidad de vida, es tener una vida distinta, una vida llena de un amor incondicional e incomparable. Una vida que te enseña a pensar antes en los demás que en ti misma: te vuelves más generosa y menos egoísta. Una vida que darías por ellos sin pensarlo ni un segundo. A mi ser madre me ha hecho mejor persona. Yo sí que soy más feliz ahora que antes de tener a mis hijos.

Me sabe mal que para ti no seas así Samanta.