¿Romper tabúes o crear polémica?

Hoy quiero hablar de las polémicas declaraciones de Samanta Villar, a raíz de la publicación de su último libro, y que tantos ríos de tinta ha hecho correr. Esta última semana he podido leer muchos artículos y cartas dejándola a la atura del betún y otras felicitándola por sus “honesta y sinceres palabras”. Con este artículo no quiero juzgarla, ni criticarla, solo quiero expresar mi reflexion sobre sus palabras.

No he leído el libro (ni lo voy hacer), evidentemente cada una vive la maternidad de una forma muy distinta. No voy a negar, como ya he dicho en muchas ocasiones, que los primeros días, semanas e incluso meses de la vida de nuestros hijos son muy duros. Y más si tienes gemelos como en su caso.

Que conste que soy la primera que hubiese agradecido que alguien me contara algunas verdades sobre el postparto. Nos preocupamos mucho por el día del parto:  ¿Me dolerá? ¿Sabré respirar? ¿Sabré empujar?… Vamos a clases donde nos explican como será ese día, pero nadie nos cuenta como será el después. Yo a mis amigas embarazadas siempre les digo que no se preocupen por el parto, que son tan solo unas horas, pueden ser más o menos, pero tienen un final. A partir de allí empieza el resto. Una carrera de fondo, donde apenes duermes, comes o te duchas. Una carrera donde a veces te sientes tremendamente feliz y a veces la persona más triste del mundo (el cóctel hormonal que vivimos es de lo más heavy que he experimentado). Pasas de reír a llorar en segundos y en muchas ocasiones te desesperas. Estas muy cansada y te duele todo, apenas conoces esa personita que depende solo de ti y que por el momento lo único que hace es robarte tiempo. Yo he llegado a llorado de sueño. Pero aun así no lo cambio por nada del mundo.

El sentimiento que me despiertan las palabras de Samanta no es otro que tristeza. Qué pena que esté viviendo la maternidad de esta forma y qué pena que el día de mañana sus hijos lean coses como estas: “Tener hijos es perder calidad de vida. Yo no soy más feliz ahora de lo que era antes”. “Es mejor ser tía que madre, porque la libertad personal permanece intacta“.

Sé que hay madres que se arrepienten de haber tenido hijos (conozco alguna). Ser madre es hacer sacrificios, renunciar a muchas coses y decir adiós a tantas otras, y no todo el mundo está preparado, ni dispuesto, a hacerlo. Por otro lado también conozco a mucha gente que ha decidido no tener hijos precisamente por qué no quieren renunciar a su vida, o simplemente porqué no quieren tenerlos. Y es totalmente lícito. No estamos obligados a tener descendencia.

Pero este no es el caso de Samanta, se lo pensó y mucho: abortos, in-vitros, donación de óvulos, etc…  no me creo que no lo deseara con todas sus fuerzas, por ahora, hacer afirmaciones como esta: “Abandonemos ya esta idea de que la maternidad es el último escalón en la pirámide de felicidad de una mujer”. Veo en sus palabras un ápice de querer crear polémica. No me creo que después de todo lo que le costó quedarse embarazada, e incluso seguro que llegó a obsesionarse, su ideal de felicidad no pasara por tener a sus bebés.  Me parece además una falta de respeto a todas esas madres qué, como ella, lo desean con todas sus fuerzas y no lo consiguen.

“Ahora ya es demasiado tarde, ahora soy madre y hay que apechugar”. ¿Romper tabús o crear polémica? No sé realmente lo que pretende pero si de verdad piensa todo lo que dice, me parece muy triste que después de todo el esfuerzo, ilusión y ganas que puso en tener a sus pequeños, ahora estos le resulten una carga y un estorbo.

Para mi ser madre no es esto, ni mucho menos, para mi ser madre es todo, es mi vida, mi pasión, mi inspiración, mi motor. Yo no me imagino mi vida sin mis hijos. Repito, es verdad que los primeros meses son muy duros, pero el amor y la felicidad que te dan los hijos no es comparable con nada del mundo. Para mi tener hijos no es tener más o menos calidad de vida, es tener una vida distinta, una vida llena de un amor incondicional e incomparable. Una vida que te enseña a pensar antes en los demás que en ti misma: te vuelves más generosa y menos egoísta. Una vida que darías por ellos sin pensarlo ni un segundo. A mi ser madre me ha hecho mejor persona. Yo sí que soy más feliz ahora que antes de tener a mis hijos.

Me sabe mal que para ti no seas así Samanta.

¡MAMÁS EMPRENDEDORAS!

 

Hoy quiero hablar de un fenómeno que vengo observando des de hace tiempo a través de blogs e Instagram: Madres que se reinventan. Cada vez son más las mujeres que al tener un hijo se replantean “su vida profesional” y acaban creando proyectos tan bonitos como los que hoy os quiero presentar.

Madres que han empezado hacer “cosas” para sus peques y que al final han decidido comercializarlo. Mujeres valientes que no han vacilado al crear su propia marca. Mamás emprendedoras. Hoy os presento a cinco, pero hay muchas más. Aquí mi pequeño homenaje a estas mamás que admiro.

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El cáncer de mama

“Una de cada ocho mujeres sufrirá cáncer de mama” me dijo un día Elena, mi ginecóloga. Y a ELLA le tocó, con tan solo 34 años.
Hoy, en el día mundial contra el cáncer de mama os traigo su testimonio, el de mi amiga y ginecóloga que por desgracia le ha tocado vivir esta experiencia. Espero que este humilde artículo pueda ayudar y difundir lo que significa esta terrible enfermedad. Gracias Elena por dejarme escribir tú historia y por compartir tus vivencias, para que sirva de ayuda a muchas mujeres que como tú, un día se descubrieron un bulto en el pecho. Os aseguro que este articulo está escrito des del corazón y entre lágrimas.

Era lunes por la noche, cuando saliendo de la ducha se notó un bulto en el pecho izquierdo, así que al día siguiente al llegar a la clínica lo primero que hizo fue hacerse una eco mama, y allí vio que ese bulto no tenía buena pinta. “En ese preciso momento empezó la pesadilla, fue un infierno de pruebas, pinchazos, resonancias… no me podía creer que me estuviera pasando a mí.” Una situación de incertidumbre y miedo que viven todas las mujeres que han pasado por ello. “En el momento que tu médico te dice que tienes cáncer te invaden un montón de  preguntas ¿Por qué a mí? ¿Y ahora que voy hacer? ¿Se me caerá el pelo?….” Pero por encima de todas ellas, hay una pregunta aterradora que va unida a la palabra cáncer: ¿Me voy a morir? “Eso fue lo primero que le pregunté a mi doctor.” La supervivencia por cáncer de mama ha mejorado notablemente en los últimos 20 años, aunque por desgracia siguen habiendo casos de mortalidad.

“Recuerdo que cuando me confirmaron que tenía un tumor, llamé a mi madre y le dije: Mamá tengo cáncer, ven. En esos momentos necesitas más que nunca el apoyo de la gente que te quiere para sentirte arropada y empezar asimilar lo que te está pasando. Un proceso largo que no es nada fácil, porqué te torturas preguntándote él ¿Por qué a mí? Y no existe respuesta. En ese momento dejé de ser médico para convertirme en paciente.”

Al cabo de siete días del diagnóstico, empezó la quimioterapia, que consistía en doce sesiones las doce primeras semanas y luego cuatro sesiones cada veintiun días. “La quimio es muy dura, pero tienes dos opciones o quedarte en casa y llorar y llorar y llorar… o coger el toro por los cuernos e intentar sobreponerte…y es lo que hice.” Su fuerza de voluntad y sus ganes de salir adelante hacían que al día siguiente de sus sesiones de quimio se fuera al gimnasio, una forma de despejar la mente, estar en forma para afrontar la siguiente sesión y no quedarse en casa lamentándose. “Cada semana hacia un esfuerzo sobrehumano por levantarme de la cama y salir de casa, pero tenía que hacerlo para intentar seguir con la vida que lleva antes. Mi único objetivo era ganarle la batalla al cáncer y me aferraba a vivir. Intentaba ser normal, por mí, pero sobre todo por las personas que estaban a mi alrededor.”

Aunque la vida no es la misma que la de antes, el cáncer te cambia, mentalmente y físicamente. Esta es una de las partes más duras, el cambio físico. Elena, como la mayoría de las mujeres, es presumida, le gusta arreglarse, pintarse y sentirse guapa. Además tenía uno de los pelos más bonitos y brillantes que he visto nunca. “Cuando vi que se me empezaba a caer el pelo no me quería ni duchar, me daba miedo lavármelo porqué sabía que se me caía a mechones. En ese momento no sabes si quieres peluca, pañuelos… no tienes ni idea… y alguien me dijo: si amiga, tú quieres una peluca.  Así que me compré una y me rapé!”

Evidentemente la parte médica es muy importante, pero está claro que el tema estético también lo es y nadie está preparado para sufrir un cambio tan radical de la noche a la mañana. A nadie le gusta mirarse al espejo y no reconocerse. “Para mi estar calva no fue lo peor. Lo más duro fue quedarme sin cejas. Sin ellas pierdes la expresión de la cara y se apaga la mirada.”

Luego está el malestar y los sofocos. La quimio es veneno y lo mata todo, lo malo y lo bueno “Me ardía el cuerpo por dentro. Sabía que se me iban a caer las cejas porque me quemaban, notaba como el veneno naranja llegaba hasta mi cara.”

Son muchos los efectos secundarios, y a cada una le afectan de manera distinta. Para Elena,  los sofocos fueron muy duros, pero gracias a la acupuntura pudo sobre llevarlos mejor. Y es que nadie te sabe decir, exactamente, lo que te va a pasar.  “Cuando te enteras que tienes cáncer, te sientes perdida, no solo a nivel medico (y eso que ella es ginecóloga), sino también con todo lo que conlleva, y no sabes por dónde empezar ni dónde acudir.”

Después de cinco meses acabó la quimio y a la semana la operaban. Esta es la segunda gran parte del cáncer de mama.

Elena decidió sacarse los dos pechos porque no quería volver a pasar por lo mismo y reconstruírselos en la misma operación. “La cirugía no me daba miedo, para mí era como un alivio, la parte final del proceso.” Pero no fue así. Después de la operación vino la radioterapia que le necrosó la piel de la mama y tuvieron que volverla a operar. “Cuando el médico me dijo que tenía que volverá  pasar por el quirófano me derrumbé, fue el debacle. Tras la cirugía y los buenos resultados de la anatomía patología, en mi mente, todo se había acabado, estaba superando mi duelo. Y eso fue como volver al infierno. No estaba preparada para ello.”

Los pechos son una parte muy importante para las mujeres, son  nuestro símbolo de la feminidad y conllevan una implicación psicológica que va mucho más allá de lo físico. A Elena casi no se le notaban las cicatrices de la primera intervención, pero sabía que esta segunda cambiaba por completo el escenario. Tuvieron que sacarle un injerto de piel y musculo de la espalda para ponérselo en los senos. “Al principio no era capaz de mirarme desnuda al espejo, pero pasan los días y no te queda otra. Con el tiempo vas viendo que no están tan mal y te acostumbras a tu nuevo cuerpo. Si tengo cicatrices en los pechos, pero todos tenemos alguna que otra cicatriz. A día de hoy las cejas, las pestañas y el pelo ya me han crecido, incluso se me vuelve a enredar (se ríe). Me vuelvo a  mirar al espejo y me veo guapa. Vuelvo a ser yo, con el pelo corto, pero el yo físico. La Elena de antes nunca volverá. Creo que ahora, soy la mejor versión de mí. La madurez en la vida te lo dan los años vividos o las experiencias vitales. Y la experiencia vital que me ha tocado vivir, a los 34 años, me ha cambiado por completo. A veces aun  pienso que todo esto ha sido un mal sueño, pero ha pasado de verdad. Sigo con la medicación que me deja menopaúsica y es durísimo… te duele todo… pero como ya sé que va a ser así, le doy la vuelta a la tortilla e intentó verle el lado positivo. Por ahora tengo controles cada 3 meses y sé que voy a convivir el resto de mis días con mis cicatrices, físicas y emocionales.”

Elena se queda con una frase que oyó un día: “Dicen que el tiempo cura las heridas, no estoy de acuerdo, las heridas perduran. Con el tiempo la mente, para proteger su cordura, las cubre con cicatrices y el dolor se atenúa, pero nunca desaparecen.  Es muy grave y muy fuerte lo que conlleva el cáncer y nunca olvidaré ni un solo día de este infierno vivido. He tenido la gran suerte de tener a mi lado, en todo momento, a mi familia y amigos, sin los cuales no lo habría superado. A veces me dicen que soy valiente y fuerte, pero no lo soy más que cualquier mujer que pasan por esto. Todas ellas lo son auténticas luchadoras. Yo aprendí a ver el lado positivo a las cosas, aunqué en muchos momentos con esta enfermedad te parezca mentira poder encontrarlo.”

A Elena le ha cambiado la vida, pero también a toda la gente que lo hemos  vivido con ella, porqué el cáncer lo padece uno pero lo sufren todos. Gracias Elena por  enseñarnos a apreciar lo verdaderamente importante en la vida y por enseñarnos a disfrutar de cada momento vivido.

¡¡¡UN NUEVO SUPER PODER!!!

Y no soy superwoman, por favor,
Ni soy mala madre,
Ni soy madre perfecta,
Ni soy sólo madre…
Soy todas y ninguna, solo soy yoNo una más!
Y sólo en el imaginario de mis hijos, quiero ser supermamá!
Catalina Echeverry

Después de unos meses de desconexión total, activo de nuevo el blog para seguiros contando mis historias como mamá, mujer, esposa, amiga, compañera, trabajadora…en fin , lo que la sociedad llama, “Super Woman”. Porqué desde que he vuelto a trabajar he adquirido un nuevo Super Poder, el de VOLAR. Tengo la sensación que todo el día voy con como un cohete. Me levanto pronto antes de que los peques se despierten para ir al trabajo, me ducho volando, desayuno volando, bajo al parking volando, cojo el coche (aquí ya no puedo volar más porqué el dichoso tráfico no me lo permite), trabajo, salgo volando, llego a casa, cojo a #babyNico volando, me voy a buscar a #littleIndia volando, vamos al parque y luego a casa para hacer cenas, baños y ponerlos a dormir y todo eso…VOLANDO! Y claro cuando los tengo a  los dos dormiditos, me desmayo en el sofá, mis alas ya no me dan para más….

Ese es el resumen de mi día a día, de lunes a viernes, y si os soy sincera me gustaría sustituir este súper poder por el de tele transportación (creo que sería más útil) o el de duplicación (que no se si existe, pero ¿no me diréis que no estaría mal poder estar en dos sitios a la vez?). Porqué lo que llevo peor de  mi vuelta  a la “rutina” es que apenas veo a mis peques, y eso se me hace muy duro, después de ocho meses de estar 24 horas con ellos.

Estoy contenta de haber vuelto a ser una “persona normal”, creo que va muy bien volverá  trabajar. Ya os lo he contado más de una vez, creo que es necesario volver a ser una misma, volver a  tener ese pequeño espacio que es nuestro trabajo para desconectar la mente de pañales, papillas y biberones. Volver a tener conversaciones normales y volver a sentirnos útiles y no solo ser mamás. Pero eso no quita que eche de menos a #BabyNico y a #LittleIndia, y que me invada un sentimiento de pena al pensar que me estoy perdiendo muchas horas de su infancia.

Y es que el tiempo pasa muy rápido. Sin ir más lejos, en un abrir y cerrar de ojos, #LittleIndia ha empezado P3, el “cole de los mayores”, como dice ella. ¡Un éxito total! He de confesar que me siento tremendamente orgullosa de mi pequeña, ni un llanto, ni una mala cara, va feliz como una perdiz y eso me deja 100% tranquila. No le ha costado nada la famosa “adaptación”. Evidentemente ayuda que en una clase, de veinticinco, ocho sean de su anterior guardería, aunque no es lo mismo el parvulario que el colegio. Creo que me ha dado más pena a mí que a ella, es un gran cambio en su vida y en la nuestra, la princesa de la casa se nos hace mayor.

Por suerte aún tengo a mi “bebote”, aunque si me despisto dejará de serlo. #BabyNico cumple hoy nueve meses!! Una fecha emotiva, ya que a partir de hoy llevará más tiempo fuera, que dentro de mí. Y como ha cambiado en estos primeros nueve meses… #BabyNico ya gatea, se levanta solo a la que pilla un punto de apoyo, balbucea todo el rato como intentando hablar, es cariñoso, bueno como el pan, casi no llora y sobre todo es el  niño más simpático que he conocido en mi vida. Y no es solo amor de madre (que también) pero de verdad que SIEMPRE tiene una sonrisa en la boca. Es puro amor.

Así que como veis, ha llegado septiembre y con él la rutina y mi“vida normal”, la de una MADRE DE DOS, con sus alegrías y sus penas, sus más y sus menos y sus días buenos y malos. Porqué somos madres, pero no perfectas. A veces no podemos llegar a todo y no por eso no debemos sentirnos culpables, porqué nos llaman Super Womans pero a mí nadie me ha preguntado que súper poder quiero yo. NO somos SUPER WOMANS, simplemente intentamos ser SUPER MAMÁS.

¿Si pudieseis escoger un SUPER PODER, cuál sería?

Feliz semana amigas!

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16 semanas

 

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Hoy tendría que haber vuelto a trabajar. Hoy se me acaba la baja maternal. Hoy finalizan las 16 semanas o lo que es lo mismo los 112 días. Hoy se supone que debería dejar a mi hijo al cuidado de otra persona o en la guardería. Hoy debería sacarme leche durante todo el día para dejarle preparado biberones o directamente dejar la lactancia materna y pasar a la leche de formula. Hoy me debería haber independizado de mi hijo. Hoy es el día que muchas mujeres temen, el día de separarse de su bebé de tan solo 3 meses y medio. Hoy quiero reivindicar que las 16 semanas de baja maternal son totalmente insuficientes!! Y os explicaré porqué.

Mi bebé de 16 semanas sigue despertándose cada 3 horas por la noche para comer, esta noche lo ha hecho a la una, a las cuatro, a las  seis  y a las nueve.  No puedo decir que no duerma, claro que duermo entre toma y toma, el problema es que no descanso como para luego poder rendir al 100% en el trabajo. Pero que tome pecho, cada tres horas, no es solo una fuente de alimentación que se pueda substituirse con biberones, va mucho más allá, dar el pecho también les proporciona placer, seguridad, tranquilidad y un vinculo con la madre que no se debería cortar prematuramente. Y aunque hayas decidido no dar el pecho, un bebé hasta los seis meses es una extensión de la madre, necesita olerla, notarla, sentirla, y no es hasta esa edad que el niño empieza a percibir que es un individuo aparte y empieza a explorar el mundo como un ser independiente. Separarles antes no es recomendable.

Además los seis meses es el mínimo marcado por la OMS y la Asociación Española de Pediatría para la lactancia materna. Una baja maternal de 16 semanas interfiere en ese punto y lo hace prácticamente inviable.

Y luego está la parte emocional. Tras los primeros  dos meses que son los más duros por un cansancio extremo y una sensación de que no llegas a nada, llegan las 16 semanas donde tu bebé empieza a interactuar . Es el momento en que se empiezan a estrechar los lazos efectivos y donde muchas mujeres empiezan a disfrutar de la maternidad… y es entonces cuando tienes que separarte de tu hijo para volver a la rutina. Es un momento muy duro donde nos podemos sentir angustiadas, tristes, culpables e incluso sufrir ansiedad, y es evidentemente no beneficia al bebé.

Yo he optado por alargar un poco más mi baja maternal pidiendo a la empresa un permiso no remunerado (excedencia) por cuidado de los hijos, quiero dar a mi hijo el pecho en exclusiva hasta los seis meses y no perderme estos primeros meses tan importantes y que ya no volverán. Que nadie se  vaya a pensar que son vacaciones porqué no lo son. Al tomar esta decisión estamos aparcando por un tiempo nuestro trabajo para hacer otras tareas, y no siempre es fácil. Es muy importante en estos casos tener apoyo emocional por parte de la pareja ya que la crianza tiene momentos duros y poco agradecidos en los que la mujer se puede sentir poco valorada y sola. Y en muchas ocasiones se echa de menos la independencia y la sensación de sentirse realizada que da el trabajo.

Yo tengo la gran suerte de poder hacerlo, pero seguro que hoy ha habido muchas mujeres que después de 16 semanas se han tenido que reincorporar a sus puestos de trabajo y se les ha roto el corazón al separarse por primera de su bebé.

Ya dije anteriormente que la baja paternal de solo 15 días me parece un insulto, ahora añado que la baja maternal de la mujer me parece una verguenza e insuficiente y que el gobierno debería replantearse este tema, al menos hasta los seis meses de vida del bebé. ¿Verdad que en muchas cuestiones miramos lo que hacen nuestros países vecinos de Europa y queremos ser como ellos? Pues señores, ¿Por qué no copiar esto también?

¿ Qué opináis? ¿Como vivisteis ese momento de volver a trabajar?

Un recuerdo para toda la vida

No soy muy fan de las sesiones de fotos, de hecho me siento ridícula en un estudio posando. Admiro a esas blogueras o modelos que  no salen con cara de “tontas” cuando les están haciendo una sesión, por no hablar de los selfies (yo nunca quedo bien!!) . El caso es que cuando nació India unos buenos amigos nos regalaron una sesión de fotos con nuestro bebé. Al principio no las tenía todas conmigo, pero después de ver el resultado quedé encantada. Y a medida que ha pasado el tiempo esas fotos con nuestra hija, de apenas unos días de vida, aun me gustan más, es un recuerdo muy bonito que incluso a ella ahora que ya tiene dos años, le encantan.

Así que cuando nació Nico decidimos repetir, y como quedamos tan contentos con el trabajo de Gemma, la fotógrafa, volvimos a ponernos en contacto con ella para inmortalizara sus primeros días de vida. La verdad es que Gemma lo hace todo muy fácil, te hace sentir muy cómoda y no tienes la sensación de estar delante de una cámara. Sabe tratar con delicadeza a los bebés y jugar con los hermanos mayores para que posen sin saber que lo están haciendo. A India no le gusta nada que le hagan fotos, de hecho llegó a su estudio diciendo “fotos a mami, a papi y a Nico, pero a India NO!!!”  y ella supo conseguir que se las dejara hacer, alucinante!!

Así que aquí os dejo una pequeña muestra de la sesión que nos hizo (ya sabéis que no me gusta enseñar la carita de mis peques, así que aquí tenéis unas hechas especiales para el blog). Podéis conocer más el precioso trabajo de Gemma en su web TUCUTUN

Espero que os gusten!!

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LA CUARENTENA

La semana pasada acabé la famosa cuarentena!!! ¿Pero a que es exactamente la cuarentena? Es la manera tradicional con la que se conoce al periodo posparto, una etapa que dura entre seis y ocho semanas y que se caracteriza por el retorno a la normalidad de todos los cambios orgánicos y fisiológicos que se producen durante el embarazo y el parto. Pero la cuarentena no solo son cambios físicos, sino también emocionales. Son los cuarenta días más bonitos pero más duros de nuestra vida.

Tengo que confesar que para mí ha sido más duro este inicio que con mi primera maternidad por varios motivos, que quiero compartir con vosotras.

Primero  la lactancia. Con India no tuve ningún problema, se engancho rápido y salimos del hospital que ya había ganado peso, todo lo contrario que con Nico.  Le costó engancharse, supongo que porque hacia una mala succión y la primera noche me hizo una grieta en el pezón! Que dolor!!! Además la enfermera de nursery que me tocó, que en teoría es la que te tiene que ayudar si tienes algún problema, era un tanto estúpida y borde, creo que si llego a ser madre primeriza habría pasado al biberón… por suerte al día siguiente la cambiaron y vino una chica majísima, Sandra, que des de aquí le doy las gracias porqué fue mi salvadora y pronto pudimos reconducir el tema y aunque Nico necesito suplemento porqué perdió el 10% de su peso, a días de hoy la lactancia es todo un éxito.  Os cuento esto para que veáis lo importante que es la persona que te ayuda estas primeras horas, que muchas veces no le damos importancia ni pedimos ayuda y es fundamental un buen asesoramiento.

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Las noches. También más duras que con India. A Nico le ha costado adaptarse al horario nocturno, el solía dormir de día y claro, por la noche no había quien lo acostara. Así que me he pasado bastantes noches en vela. Por suerte parece que un mes y medio después ya empieza a coger el ritmo y llevamos unos días que solo se levanta dos veces para sus tomas y luego se vuelve a dormir. Así que cruzo los dedos, porqué llega a ser desesperante cuando quieres que se duerman y no lo hacen… te llegas a sentir mala madre porqué estas de mala leche e incluso se te escapa alguna mala palabra… y claro esa cosita pequeña y monísima no tiene la culpa que en el útero materno no haya horarios. ¿Os ha pasado? ¿Os habéis sentido malas madres alguna vez? (tengo que confesar que él no dormir lo llevo muy mal!!!)

El tiempo. ¿ y eso que es? Con el segundo hijo te das cuenta que no tienes tiempo para NADA! No me importa no tener tiempo para mí, es parte del trato, lo que llevo peor es no tener tiempo para India, y eso que ella es tan buena que no me ha montado ningún “pollo” por estar todo el día enganchada a su hermano (o más bien, él enganchado a mi 🙂 ). Además el día 30 de diciembre después de llevar una semana todos cuatro en casa, le salió la varicela y la tuvimos que enviar a casa mis padres unos días… lo llevé peor yo que ella! Gracias por hacérmelo tan fácil pequeña… me encanta verlos juntos y ver como lo quiere con locura, como le da muchos besos y abrazos y como Nico nada más verla le cambia la cara… muero de amor!!

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Y por último la recuperación. Me ha costado mucho mas recuperarme de esta segunda cesárea. Me ha dado la sensación que no tenía fuerzas, iba a pasear por la calle y me cansaba, me dolía la cicatriz y la barriga… pero claro no he podido hacer reposo. Ahora pasado el primer mes ya estoy más fuerte, y ya salgo con los dos sola por la calle, me voy a comprar y al parque, cosa que veía INVIABLE las primeras semanas. Eso si tengo que confesar que físicamente me he recuperado en un abrir y cerrar de ojos. A la semana ya había recuperado mi peso de antes y ya me pude enfundar en mis jeans, claro que me engordé muy muy poco, solo 7 kilos, la mitad que con India, y eso se tiene que notar. Ahora solo falta un poco de gym para ponerlo todo en su sitio y volver a tener las carnes un poco duras 🙂

Así ha sido mi cuarentena… así que dicho esto y antes de terminar quiero reivindicar que con todos los cambios físicos, psíquicos y emocionales, con todo el cóctel hormonal, sin apenas dormir y con el poco tiempo que tenemos las mujeres con un bebé en los brazos, me parece vergonzoso y patético que los hombres solo tengan 15 días de baja paternal. Yo a los 15 días de haber parido ya os digo que NO estaba en condiciones para quedarme sola con los dos; hacer comidas, cenas, baños, ir al parque y a comprar. He necesitado ayuda porqué Pipo trabaja de sol a sol y pocos días llega a casa antes de las nueve de la noche (e incluso hay días que más tarde), no entiendo quien decidió que los hombres solo podían tener 15 días, pero me parece totalmente insuficiente.

¿Pensáis lo mismo? ¿Cómo fueron vuestros primeros cuarenta días?

PD: Las fotos son de TUCUTUN pronto os enseñare mas fotografías de esta maravillosa sesión que nos hizo Gemma!!!